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En
general, llámase así al sistema o conjunto de aparatos que sirven
para la transmisión casi instantánea, a grandes distancias, de
mensajes.
La
invención del telégrafo electromagnético no puede atribuirse a una
sola persona, pues es el resultado de los aportes realizados por
varios científicos, técnicos o inventores, entre ellos, el español
Francisco Salvá y Campillo (1751 - 1828), quien antes de la
invención de las pilas logró telegrafiar un parte por medio de las
descargas de un condensador ; los científicos alemanes Carlos
Federico Gauss (1777 - 1855) y Guillermo Eduardo Weber (1804 -
1891); matemático y astrónomo el primero y físico el segundo, que
instalaron un telégrafo eléctrico, en 1833, entre la Universidad y
el Observatorio de Góttingen, cuyo aparato indicador consistía en
una aguja magnética que se inclinaba alternativamente hacia la
derecha y hacia la izquierda, según el sentido en que se enviaba la
corriente eléctrica; Carlos Augusto Steinheil (1801 - 1870), físico
alemán que dispuso la aguja de modo que diera contra dos campanillas
de distinto tono, para percibir las señales por el oído, etc. A
Gauss se debe la idea de que bastan dos signos para poder
telegrafiar. Pero fue un pintor estadounidense, Samuel F. B. Morse,
quien logró, en 1837, construir un telégrafo verdaderamente práctico
y, además, inventar un alfabeto, también muy práctico, para enviar
los mensajes. Ambos sistemas, aparato y alfabeto, se comenzaron a
usar siete años después de su invención, al instalarse la primera
línea telegráfica, de unos 64 kilómetros, que unió Washington con
Baltimore. El telégrafo de Morse constaba, en su forma más sencilla,
de un aparato transmisor, otro receptor y una línea que los unía,
constituida por un solo hilo conductor, pues el retorno de la
corriente, para cerrar el circuito , se realizaba por tierra. En la
estación transmisora, el polo positivo, por ejemplo de una batería,
está unido por medio de un conductor, al manipulador del aparato
transmisor; y el polo negativo, por otro conductor, a tierra. El
manipulador es, en realidad, un interruptor que permite cortar la
corriente o establecerla de acuerdo con un código, en este caso, el
de Morse. Al pulsar el manipulador, la corriente pasa a la línea,
porque se cierra el circuito, y llega a la estación receptora, es
decir, al aparato receptor donde recorre el solenoide de un
electroimán y después pasa a tierra para retornar a la batería de la
estación transmisora, o sea, para cerrar el circuito. Pero al pasar
la corriente por el electroimán, que actúa como el de la campanilla
eléctrica, éste atrae el extremo de una palanquita que puede girar
sobre un eje, y de manera tal que la punta del otro extremo, que
lleva un lápiz, es empujada contra una tira de papel arrastrada
lentamente por medio de un sistema de relojería. Al interrumpirse la
corriente que circula por el electroimán, porque se dejó de pulsar
el manipulador en el aparato transmisor, un resorte levanta la
palanquita, y la punta que estaba en contacto con el papel se separa
de éste. Según sea la duración del paso de la corriente por el
electroimán quedará dibujada en el papel una sucesión de puntos,
rayas y espacios en blanco, de acuerdo con el código de Morse. El
receptor, en lugar de un lápiz que marca sobre el papel, puede tener
un resonador, es decir, un dispositivo que produce un sonido cada
vez que es accionado por el electroimán, equivalente a un punto o a
una raya, por su duración.

Mediante el teletipo y
utilizando una cinta perforada podía transmitirse simultáneamente un
mensaje o información a distintos destinatarios con receptores
instalados en remotos lugares.
El
mecanismo del aparato denominado telégrafo impresor o tipotelégrafo,
cuya invención fue realizada por el físico inglés David Hughes (1831
- 1900), consiste en dos aparatos de relojería, uno en la estación
transmisora y otro en la receptora, que marchan en sincronismo
perfecto. En el aparato receptor existe un disco giratorio que lleva
en su contorno, en relieve, las letras del alfabeto ordinario, y que
constituye la rueda de los tipos. Éstos pasan de manera continua
frente a una tira de papel que se desarrolla como en el receptor de
Morse. Un electroimán, cuya palanquita se mueve cada vez que llega
la corriente del transmisor, comprime el papel contra la rueda de
los tipos de manera tal que la letra que pasa en ese momento,
impregnada de tinta, se imprime sobre el papel. La emisión de la
corriente se realiza en la estación transmisora por medio de un
manipulador que se compone como el teclado de un piano o de una
máquina de escribir. Lleva grabadas en sus teclas los mismos signos
que los de la rueda de los tipos.
El
telegrafista pulsa en el teclado sucesivamente las letras del
despacho, y éstas se imprimen simultáneamente en las dos estaciones.
Luego se corta la banda impresa, se pega en un hoja de papel y se
entrega al destinatario. El incremento de las comunicaciones trajo
posteriormente como consecuencia diversos inventos para acelerar las
necesidades de la correspondencia telegráfica y el aprovechamiento
de una misma línea para la transmisión simultánea de varias
comunicaciones por ella. Así, los teleinscriptores teleimpresores o
teletipos usados en el Siglo XX llegaron a ser de empleo tan
sencillo que no requerían conocimientos especiales y, además,
aprovechabann las líneas telefónicas para la emisión y recepción
telegráfica. El sistema denominado dúplex permite transmitir
simultáneamente por un mismo hilo dos despachos en sentidos
contrarios, y el dúplex, en el mismo sentido; el cuadrúplex es una
combinación de los dos anteriores, que permite transmitir por un
mismo hilo, y al mismo tiempo, cuatro despachos, dos de ellos en el
mismo sentido y dos en el contrario.
También
se conseguió luego la transmisión telegráfica de la escritura, de
los dibujos y de las fotografías . >> Ver mas en: HISTORIA
DE LA COMUNICACIÓN POR ALAMBRES : INICIOS DEL TELEGRAFO Y EL
TELÉFONO. |